M32 1 Piastre 1907 MBC/MBC- Ceca: A
Información de la moneda
Esta célebre pieza de plata de gran formato pertenece a las acuñaciones coloniales de la República Francesa destinadas a sus territorios del sudeste asiático. El ejemplar exhibe un relieve clásico bien definido y una pátina monetaria muy honesta, con sutiles marcas de circulación e impurezas acumuladas en los contornos de las leyendas que atestiguan su uso comercial en Oriente a principios del siglo veinte.
Anverso: Presenta la majestuosa figura alegórica de la Libertad (fuertemente inspirada en la Estatua de la Libertad de Bartholdi), sedente y portando una corona radiada de siete puntas. En su mano derecha sostiene un haz de lictores (símbolo republicano de la unión y la fuerza) y apoya su brazo izquierdo sobre un timón de barco acolado a un ancla; a su derecha, brotan del suelo varias espigas de trigo. Toda la escena queda enmarcada por la leyenda oficial "REPUBLIQUE FRANÇAISE", situando en el exergo inferior el año de acuñación "1907" junto a la firma del grabador jefe histórico "BARRE".
Reverso: Muestra la denominación oficial de la pieza en tres líneas centrales mediante la inscripción "PIASTRE DE COMMERCE". La leyenda central aparece abrazada por una corona abierta formada por ramas de laurel y roble entrelazadas y unidas en su base por un lazo, donde destaca la letra "A" de la ceca de París flanqueada por las marcas de los directores de la casa de la moneda. En la amplia orla exterior circular se detallan las especificaciones técnicas y la jurisdicción mediante el texto "INDO-CHINE FRANÇAISE - TITRE 0.900 . POIDS 27 GR .".
Contexto histórico y curiosidades: Acuñada de forma oficial en el año mil novecientos siete, esta célebre pieza (conocida internacionalmente como la Trade Piastre o Piastra de Comercio) fue el pilar económico de la Indochina Francesa (territorio que englobaba los actuales Vietnam, Laos y Camboya). Concebida específicamente para competir con el influyente dólar mexicano y el dólar de comercio británico en las rutas asiáticas, el gobierno francés fijó meticulosamente su peso a partir de mil ochocientos noventa y cinco en los 27 gramos exactos que se leen en su reverso para estabilizar los intercambios. Su diseño, de una factura técnica impecable, la convierte en uno de los grandes clásicos y más buscados testimonios de la numismática colonial de la época.